La sucralosa daña el ADN y se vincula con el intestino permeable, según un estudio
A lo largo de la historia, los humanos hemos abrazado el dulce sabor del azúcar, el complemento perfecto de nuestro paladar natural. Sin embargo, las preocupaciones sobre los efectos del azúcar en la salud han llevado al desarrollo y uso generalizado de sustitutos del azúcar como la sucralosa y el aspartamo. Aparecieron por primera vez a mediados del siglo XX, especialmente la sacarina. El aspartamo fue aprobado por la FDA en 1981 y la sucralosa (nombre comercial Splenda) salió al mercado en 1998. Hoy en día, estos sustitutos del azúcar son omnipresentes en nuestra dieta y se encuentran en una variedad de alimentos y bebidas procesados. Sin embargo, el uso de tales sustitutos del azúcar se está volviendo cada vez más controvertido a medida que nuevas investigaciones científicas...

La sucralosa daña el ADN y se vincula con el intestino permeable, según un estudio
A lo largo de la historia, los humanos hemos abrazado el dulce sabor del azúcar, el complemento perfecto de nuestro paladar natural. Sin embargo, las preocupaciones sobre los efectos del azúcar en la salud han llevado al desarrollo y uso generalizado de sustitutos del azúcar como la sucralosa y el aspartamo. Aparecieron por primera vez a mediados del siglo XX, especialmente la sacarina. El aspartamo fue aprobado por la FDA en 1981 y la sucralosa (nombre comercial Splenda) salió al mercado en 1998. Hoy en día, estos sustitutos del azúcar son omnipresentes en nuestra dieta y se encuentran en una variedad de alimentos y bebidas procesados.

Sin embargo, el uso de tales sustitutos del azúcar se está volviendo cada vez más controvertido a medida que nuevas investigaciones científicas señalan importantes riesgos para la salud, incluidos posibles efectos genotóxicos y efectos adversos sobre la salud intestinal. Un estudio reciente publicado en el Journal of Toxicology and Environmental Health, Parte B, proporcionó hallazgos particularmente alarmantes sobre el sustituto del azúcar sucralosa[1].
Sucralosa y daño al ADN.
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El experimento:
En el estudio, los investigadores expusieron células sanguíneas y tejido intestinal humanos a un derivado de sucralosa llamado sucralosa-6-acetato.
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Los resultados:
Los resultados sugieren que la sucralosa puede causar fragmentación del ADN, aumentando potencialmente el riesgo de enfermedad. Estos resultados respaldan investigaciones anteriores que vinculan la sucralosa con problemas de salud intestinal[2].
El consumo de sucralosa hace que el organismo produzca sucralosa-6-acetato, una sustancia que ahora se considera genotóxica, es decir, capaz de dañar el ADN. Lo preocupante es que también se encontraron trazas de sucralosa-6-acetato en productos comerciales, en concentraciones que excedían los límites de seguridad establecidos en Europa.
Sucralosa. E955. Edulcorante artificial y sustituto del azúcar. Fórmula química estructural y modelo 3D de molécula. C12H19Cl3O8. Átomos con codificación de colores. Ilustración vectorial
Las consecuencias de dicho daño en el ADN pueden variar desde un envejecimiento acelerado hasta un mayor riesgo de cáncer. Susan Schiffman, PhD, una de las investigadoras involucradas en el estudio, ha abogado firmemente por una revisión del estado regulatorio y de seguridad de la sucralosa e instó a las personas a evitar los productos que contienen sucralosa [1].
Sucralosa y síndrome del intestino permeable
El mismo estudio también relacionó la sucralosa con el síndrome del intestino permeable, una afección en la que el revestimiento intestinal se desgasta y se vuelve permeable. Esto puede provocar síntomas como dolor digestivo, hinchazón, hinchazón y diarrea[2].
Sustitutos del azúcar, aumento de peso y niveles de azúcar en sangre.
Contrariamente al objetivo original de estos sustitutos del azúcar de apoyar el control del peso, varios estudios sugieren que, paradójicamente, pueden contribuir al aumento de peso y al deterioro del control del azúcar en sangre[3].
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Aumento del apetito:
Aunque los edulcorantes artificiales no contienen calorías, pueden aumentar el apetito y, por tanto, la ingesta de calorías y provocar un aumento de peso.
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Microbioma intestinal alterado:
Estos edulcorantes también pueden alterar nuestra microbiota intestinal, afectando el metabolismo y potencialmente provocando un aumento de peso y un control deficiente de la glucosa.
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Resistencia a la insulina:
El consumo regular de edulcorantes artificiales puede provocar resistencia a la insulina, un precursor de la diabetes tipo 2.
Alternativas naturales al azúcar
Si bien los sustitutos del azúcar pueden presentar riesgos, existen alternativas naturales que pueden satisfacer nuestros antojos dulces sin causar efectos negativos para la salud:
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Estevia:
La stevia se deriva de las hojas de la planta Stevia rebaudiana y es un edulcorante sin calorías que se ha demostrado que tiene beneficios potenciales para la salud, como reducir la presión arterial y los niveles de azúcar en sangre[4].
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Edulcorante de fruta del monje:
Derivado de la fruta del monje, este edulcorante no contiene calorías y es potencialmente beneficioso para el control del peso y la diabetes[5].
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Miel cruda:
Además de sus propiedades edulcorantes, la miel cruda es rica en antioxidantes y tiene propiedades antiinflamatorias[6].
Postura de la FDA sobre la sucralosa
A pesar de los alarmantes resultados de estos estudios, la FDA mantiene su postura sobre la seguridad de la sucralosa, enfatizando que la sucralosa es 600 veces más dulce que el azúcar de mesa y los productos horneados, chicles, gelatinas y postres lácteos congelados de uso común[7]. La postura de la FDA se basa en más de 110 estudios realizados para identificar posibles efectos tóxicos, incluidos efectos sobre el sistema nervioso y reproductivo, carcinogenicidad y metabolismo. Además, se revisaron estudios clínicos en humanos para determinar el metabolismo y los efectos en pacientes con diabetes.
Posibles riesgos para la salud de otros sustitutos del azúcar
El aspartamo, otro edulcorante artificial popular, no está exento de controversia. Algunos estudios han relacionado el aspartamo con dolores de cabeza, mareos y cambios de humor[8]. A pesar de la garantía de seguridad de la FDA, muchas personas y profesionales preocupados por su salud siguen siendo cautelosos debido a estos posibles efectos secundarios.
El papel de la dieta y el estilo de vida en la salud
Si bien el azúcar y sus alternativas desempeñan un papel importante en nuestra salud, es importante recordar que la dieta general y el estilo de vida también desempeñan un papel crucial. La actividad física regular, una dieta equilibrada rica en frutas y verduras, un sueño adecuado y el control del estrés son partes importantes de un estilo de vida saludable.
Conclusión: el futuro de los sustitutos del azúcar
En resumen, el aumento del consumo y las preocupaciones resultantes sobre los sustitutos del azúcar resaltan la necesidad de estudios más completos y rigurosos. Si bien estos sustitutos ofrecen una solución aparentemente atractiva al consumo excesivo de azúcar, los riesgos potenciales para la salud pueden anular sus beneficios. Por lo tanto, es importante abordar el consumo de estos sustitutos del azúcar con precaución y una perspectiva informada. Los consumidores también pueden considerar probar alternativas naturales o reducir su ingesta general de productos endulzados para mejorar sus resultados de salud.
El debate sobre los sustitutos del azúcar es parte de una narrativa más amplia en torno a los alimentos procesados y los aditivos, un tema que continúa ganando atención a medida que nos esforzamos por tomar decisiones más saludables en nuestros hábitos dietéticos.
Fuentes: